Catuaí es un cruce hecho a propósito, y se ve para qué. En 1949 el Instituto Agronômico cruzó
Mundo Novo, que era vigoroso y muy productivo pero crecía demasiado alto,
con un Caturra amarillo, que era enano pero rendía poco. El resultado (al
principio llamado H-2077) junta las dos cosas: una planta compacta que produce mucho y empieza a dar
en el tercer año.
Brasil lo liberó en 1972 y de ahí salió al resto del continente: Guatemala en 1970, Honduras en 1979
(comercial desde 1983), Costa Rica en 1985. En Guatemala llegó a ser cerca del 20% de la producción.
A cambio de esa productividad pide bastante: exige más nutrición que las variedades tradicionales y
no resiste la roya.
Se cultiva en dos formas, según el color de la cereza madura: rojo y
amarillo. El amarillo es el color que aportó el Caturra que entró en
el cruce.