Castillo no es una planta sino una mezcla. Cenicafé la entregó a los caficultores colombianos en mayo
de 2005 como cultivar compuesto: en vez de multiplicar una línea única, junta la semilla de varias
líneas emparentadas y agronómicamente parejas. La razón es la roya. Una sola línea le ofrece al hongo
un solo blanco y tarde o temprano aparece la raza que la vence; la diversidad interna de la mezcla es
lo que hace durable la resistencia.
Sus padres son Caturra, que aporta el porte bajo y la productividad, y el
Híbrido de Timor, un cruce natural de arábica con robusta que trae al menos cinco factores de
resistencia específica a la roya más un fondo de resistencia incompleta. El programa había empezado
en 1968 y ya había dado la variedad Colombia; Castillo es la etapa siguiente,
seleccionada en cinco subestaciones de clima y suelo contrastantes y con el grano más grande (más del
80% de café supremo) que los caficultores venían pidiendo.
De esa selección salieron además seis versiones regionales (Naranjal, El Rosario, Paraguaicito, La
Trinidad, Pueblo Bello, Santa Bárbara), cada una para su zona. Sobre la pregunta que sigue viva en las
cafeterías, la respuesta de Cenicafé es su propio panel: en pruebas doblemente ciegas contra Típica,
Borbón, Caturra y Colombia no encontró diferencias significativas en la calidad de la bebida.
Linaje
Caturra × Híbrido de Timor CIFC 1343
Origen
Cenicafé, Colombia; entregada en mayo de 2005
Tipo
Cultivar compuesto: una mezcla de líneas, no una sola planta
Porte
Bajo, fenotipo Caturra
Roya
Resistencia completa e incompleta
Potencial en taza
Sin diferencias frente a Típica, Borbón, Caturra y Colombia