La Aeropress es un tubo, un papel del tamaño de una moneda y un émbolo. El café se moja adentro de la cámara y se queda ahí unos treinta segundos (hasta acá es un remojo, como en una prensa), y después la mano empuja el líquido a través del papel en lugar de esperar a que baje solo. Ninguna de las dos mitades es rara; lo raro es que estén juntas, y por eso no entra del todo en ninguna de las dos familias.
Cada mitad aporta algo. La inmersión reparte parejo: todo el café ve el agua durante el mismo tiempo, sin las zonas rápidas y lentas que tiene un lecho por el que el agua cae. El papel se queda con los aceites y los finos, así que la taza sale con la transparencia de un filtrado. Y el empuje acorta el contacto, lo que permite trabajar más concentrado sin dejar el café tanto tiempo en el agua. Esa presión, sin embargo, es la de un brazo y no la de una bomba: el fabricante no le pone un número, y no alcanza para formar crema ni para acercarla al espresso.
Es también el método con las recetas más disputadas de esta lista. Las instrucciones del fabricante piden 85 °C y medio minuto; la práctica difundida incluye usarla dada vuelta, dejarla varios minutos, o al revés, extraerla en diez segundos, y hay un campeonato mundial dedicado a discutirlo. Que el mismo aparato admita todo eso es la razón por la que se lo elige para viajar y para probar, no una señal de que alguna de esas recetas sea la correcta.
- Familia
- Inmersión, y después presión
- Molienda
- Media fina
- Café
- 16 a 18 g por taza
- Temperatura
- 85 °C
- Tiempo
- Unos 30 segundos, más el empuje
- En la taza
- Limpia como un filtrado, más concentrada